Colabora más con los compañeros de trabajo sentándose cerca de ellos

Durante una revisión de rendimiento, un supervisor me preguntó por qué no colaboraba más en proyectos con un compañero de trabajo que vive en Nueva York (estoy en San Francisco). Teníamos Slack, correo electrónico y Hangouts a nuestra disposición, pero al final del día la verdadera respuesta fue simplemente “porque vive al otro lado del país”. No importa cuán buenas sean sus herramientas virtuales, conectarse con personas que trabajan fuera de su oficina en proyectos pueden complicarse rápidamente. Ahora hay ciencia para respaldar esa teoría.

Un estudio reciente del MIT (Massachusetts Institute of Technology) encontró que cuanto más cerca se encuentra físicamente de una persona, más probable de colaborar con ellos. Aunque mi primera reacción fue “¡¿En serio?!”, la respuesta no es tan obvia como podrían (yo lo hice) pensar.

Mientras que, claramente, va a ser más probable que usted colabore con alguien que trabaje en la misma oficina, o por lo menos, la misma ciudad, a que colabore con alguien que vive al otro lado del país.

Los investigadores examinaron 40.358 artículos publicados y 2.350 patentes que surgieron de la investigación del MIT entre los años 2004 y 2014. Ahí descubrieron que mientras más cerca una persona se pueda sentar de otra, puede tener un efecto dramático sobre si colaborará o no entre ellos. Incluso unos pocos cientos de metros pueden hacer una gran diferencia.

“Intuitivamente, hay una conexión entre el espacio y la colaboración”, comenta Claudel. “Es decir, usted tiene una mejor oportunidad de conocer a alguien, conectarse y trabajar juntos si está cerca en distancia”. Aún así, él dice: “Fue un resultado emocionante encontrar esto a través de artículos, patentes, y específicamente para colaboraciones transdisciplinarias”. Además agrega: “De muchas maneras, estos datos realmente confirman la Curva Allen”.

¿La Curva Allen?, es una teoría creada por Thomas Allen, profesor emérito en el MIT Sloan School of Management, y autor del libro de 1977, “Managing the Flow of Technology”.

Su curva es, bueno, una curva y demuestra que la colaboración y la interacción disminuyen cuanto más lejos se aleja de alguien. Incluso 10 metros pueden hacer una diferencia.

En el estudio del MIT, encontraron que las personas que trabajaban en el mismo espacio de trabajo, tenían tres veces más probabilidades de colaborar en los artículos de los que estaban sentados en su misma área, que cuando trabajaban 400 metros. Cuando dos personas se movieron a 800 metros de distancia, la posibilidad de colaboración fue casi reducida a la mitad.

La gran oportunidad aquí, es que si quieres colaborar con alguien en un proyecto, ya sea un trabajo académico o la planificación de una fiesta, el primer paso para el éxito es llegar a la proximidad física de esa persona.

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