Entrevista Presentación PODER

Entrevista de Presentación Poder

 

Trabajan para fomentar la transparencia del sector privado, ayudan a comunidades y movimientos en la lucha por la defensa de sus derechos y como si fuera poco, siguen de cerca y denuncian desigualdades de género. Este mes nos metimos en la cocina de PODER, la organización desde donde Fernanda y Alejandra trabajan para mejorar el mundo en el que vivimos.

 

¿Qué es PODER y cómo surge?

Poder es una organización regional sin fines de lucro que trabaja para fomentar la rendición de cuentas y la transparencia del sector privado. Monitorea la relación entre Estado y empresas desde una perspectiva de derechos humanos.

 

Surgió en México, en 2008, pero nos registramos formalmente en 2010. Trabajamos mucho en México y también tenemos proyectos en otros países de América Latina. Desde Uruguay, empezamos a trabajar para la región sudamericana en 2018.

 

¿Cuántas personas trabajan?

Somos 30 personas en total, en Montevideo somos 2.

 

¿Cuáles son las principales actividades?

Acompañamos casos en los que hay violaciones o afectaciones de derechos humanos. Sobretodo en comunidades locales afectadas por proyectos de infraestructura, energéticos, de industrias extractivas;  negocios empresariales o público-privados.

 

Trabajamos haciendo incidencia en políticas públicas e instrumentos para la protección de derechos humanos. Hacemos investigación y documentación de casos. Impulsamos una agenda de datos abiertos y derecho a la información para que los ciudadanos y comunidades conozcan cuáles son los proyectos que se llevan adelante en sus territorios y el impacto que tienen en su vida.

 

¿Qué herramientas tienen para llevar adelante la investigación?

Hemos desarrollado metodologías de investigación y documentación de casos. También recurrimos al litigio, a herramientas de educación popular y organización comunitaria.

 

Utilizamos también estrategias de networking. Establecemos alianzas con grupos de perfiles similares y con otros que en el día a día no necesariamente trabajan juntos como sindicatos, grupos de mujeres, investigadores, académicos o gente de gobierno.

 

Y también apoyamos a la gente que está del otro lado de la calle, a la gente que lucha, a los movimientos de resistencia que dicen “estas cumbres no nos representan”, ofreciendo información relevante y análisis.

 

Parte de la estrategia es darle poder a los afectados para que ellos mismos tomen la voz, con información adecuada para estar a la altura. Nos llamamos PODER justamente por eso. Usamos la analogía de abrir la puerta con nuestras habilidades y que sean las comunidades las que pasen por esa puerta. Tenemos un análisis muy fino de las relaciones de poder, aprovechamos nuestros recursos y habilidades técnicas (somos muy exigentes en el trabajo que hacemos), para usarlas en favor de estas agendas de derechos humanos.

 

¿Cómo se financian?

Con filantropía. Recaudación de fondos de fundaciones internacionales y de algunos fondos de gobiernos, sobre todo europeos.

 

¿A qué se debe el incremento de megaproyectos en Latinoamérica en los últimos años?

El modelo de desarrollo está en cuestión, la matriz energética dependiente de combustibles fósiles ya no es sostenible, el cambio climático, todo esto hace que de alguna manera estos proyectos sean una especie de manotazo de ahogado para usar estos recursos el mayor tiempo posible. Por otro lado, esta es la región más desigual del mundo y reúne muchísimos recursos naturales, con gobiernos ávidos de recibir estos proyectos con distintos incentivos. En PODER trabajamos para aumentar el costo de impactar en los derechos humanos y el medioambiente a estos grupos corporativos, para que no puedan hacer “business as usual”.

 

¿Aratirí significaba el peor proyecto en cuanto al impacto en derechos humanos y medio ambiente de Uruguay?

Aratirí era un proyecto muy problemático. Por el tipo de tratados de inversión y de libre comercio que se firman en Latinoamérica se les está cediendo soberanía a las empresas e inversionistas. Hasta que no se combatan esos mecanismos que permiten a inversionistas llevar controversias a tribunales de arbitraje privado, seguirán llegando demandas a los estados cuando éstos decidan cancelar proyectos que afecten a sus habitantes o al medioambiente. Hoy lo más preocupante en Uruguay en particular, es son los agronegocios, el uso de agrotóxicos y organismos genéticamente modificados; también la industria forestal para uso de las papeleras.

 

 

¿UPM logró cumplir con las normas de transparencia y estas están ok?

Actualmente hay 5.000 quejas de vecinos posiblemente afectados por la planta nueva, pequeños productores y demás. No hay suficiente transparencia, hay que saber navegar el sistema de acceso para llegar a la información. Aunque en Uruguay tenemos la ley de acceso a la información es muy difícil acceder si no sabés cómo pedirla. No hay suficiente transparencia activa en estos temas. Por otro lado, Uruguay es muy Montevideo-centrista, hay una desconexión entre lo local y lo nacional. Por eso tampoco hay movilizaciones grandes. El público que se entera de la realidad es tan chico que es muy difícil poner un freno a este tipo de proyectos que tienen potenciales afectaciones.

 

¿Cómo está nuestro país en materia de garantía de derechos humanos y protección del medio ambiente?

Uruguay ha avanzado mucho en términos generales, pero en temas ambientales hay mucho por hacer todavía. Dentro de la gama de derechos, en materia de protección ambiental el progreso es muy insuficiente.

 

En cuanto a cuestiones de género, existe un estudio de la OPP sobre la participación de la mujer en la economía que dice que solo un 15% de las mujeres están en empleos de buena calidad, el resto ocupan empleos más precarios. También pronostica que la mujer seguirá siendo la más afectada, va a seguir un entramado social complicado, con violencia de género, si no logramos revertir estas tendencias.

 

Y también está todo el tema de las cárceles en el que todavía estamos años atrás de tener estándares aceptables.

 

¿Por qué Co-work?

No queríamos trabajar desde casa y nos gustó la onda del lugar, de la gente. Creemos que es un buen lugar donde estar sentadas y hacer nuestro trabajo. Un ambiente muy agradable, welcoming y con costos adecuados a lo que precisábamos. Y además y no menor, María Elia es fantástica, cuando la conocimos supimos que queríamos trabajar acá.

 

¿Qué les gusta o motiva de estar en un espacio colaborativo?

Desde lo pragmático es que está todo resuelto y es todo fantástico. Somos un equipo chico y para lo que precisamos está bárbaro. Si viene alguien a reunirse, tenés la sala. Ves otras caras, interactuas con gente.

 

¿Un lugar para visitar en México?

San Miguel de Allende o Tulum.

 

¿Plato favorito mexicano?

Cochinita pibil y chiles en nogada.

 

¿Portales o sitios web de referencia para recomendar?

Además del de PODER (projectpoder.org), rindecuentas.org, torredecontrol.org

 

Usuarios de redes:

@projectpoder (twitter) @fernanda_ho @ascampini74

Post by team-cowork