La flexibilidad es un imperativo hoy

Hoy vivimos en un mundo incierto. Este gran experimento del teletrabajo forzado de los últimos meses nos ha dado luces importantes de qué cosas funcionan y resultados no en el trabajo. Aunque todavía nos queda un largo camino por recorrer, sí tenemos claro que la forma en que concebimos el trabajo cambió y que grandes paradigmas fueron derribados. Nos dimos cuenta de que para trabajar no se necesita tener a todos concentrados en un solo lugar, que la flexibilidad ha sido clave para enfrentar esta crisis de forma exitosa y que el factor humano es fundamental para el bienestar y cultura empresarial.

Estos meses han empujado a que muchas empresas se replanteen el cómo estaban trabajando, dónde lo estaban haciendo y la necesidad de firmar contratos de arriendo a largo plazo o invertir en infraestructura si es que no están seguros de que van a poder usar ese espacio. Según que manejamos, las grandes empresas esperan reducir en un 60% en promedio el uso de espacio para el próximo año, lo que significa dejar atrás los tradicionales espacios de oficinas y buscar opciones que les permitirán crecer y decrecer a su ritmo sin necesidad de invertir en Capex. 

Pero no solo eso, hoy las compañías también están buscando nuevas formas de combinar el trabajo, que les validar que el modelo híbrido, entre remoto y presencial, es el mejor mix para seguir a futuro. Todas estas situaciones han sido el escenario perfecto para que las oficinas flexibles, hoy más que nunca, sean una tendencia en aumento y que grandes empresas de 100, 200 o mil personas, que nunca antes se imaginaron trabajar en un lugar que no fuera propio hoy lo están evaluando como una solución real.

En agosto vimos que las cotizaciones por este tipo de espacios se quintuplicaron, hoy vemos que esa tendencia ya se duplicó respecto al mes anterior. Pero lo más interesante es que gran parte de esas empresas nunca se imaginaron hacer este cambio y tampoco conocen la industria de los espacios flexibles, lo que nos ha permitido asesorarlos y guiarlos en este paso.

Un espacio flexible tiene varias ventajas; como olvidarte de los pagos de cuentas, problemas técnicos o las mantenciones propias de un edificio porque hay un tercero que se hace cargo de toda esa parte para que cada empresa se enfoque en lo que sabe hacer. Otras ventajas son rebajar los gastos administrativos en alrededor de un 25%, acomodar los espacios de acuerdo con las necesidades de cada empresa con oficinas exclusivas o espacios compartidos y, lo más importante hoy, tener la opción de contratos a corto plazo y no atarse a los interminables a los que están acostumbrados las empresas y eliminar la inversión en mobiliario.

Pero los beneficios no solo quedan ahí, con los nuevos modelos que se están viendo de teletrabajo se podrían implementar turnos rotativos, permitiéndole hacer teletrabajo al personal, poder crear una oficina central pensada para concentrar las reuniones de equipo y otras satélites más cerca del donde viven sus propios trabajadores, para que puedan desempeñar bien su trabajo con un espacio con todas las condiciones necesarias sin tener que recorrer grandes distancias. Y, lo más importante, mantener las relaciones humanas que son el aspecto más fundamental para la innovación y hacer más llevadero el trabajo.

Hoy como nunca tenemos la posibilidad de cambiar la forma en que queremos trabajar y adecuarla a las necesidades modernas. Una oportunidad única que nos debería hacer cuestionarnos si el cómo y el dónde ejercemos nuestras laborales sea la mejor para todos.

 

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